Simon Wiesenthal, sobreviviente del Holocausto

El hombre que hizo de la búsqueda de justicia su causa

Trabajó en la búsqueda de pruebas para los juicios de Núremberg y ayudó así a enjuiciar a un millar de hombres claves en los campos de exterminio del nazismo. Fundó el centro que lleva su nombre para concientizar contra el antisemitismo.

Sobrevivió al mayor genocidio de la historia mundial y dedicó su vida a mantener la memoria de lo ocurrido a través de la justicia. Tras ser liberado de un campo de exterminio nazi, Simon Wiesenthal no lo dudó y hasta su muerte, se abocó a capturar criminales de guerra nazis alrededor del mundo, responsables de más de seis millones de muertes.

Nació en Buczacz, hoy Ucrania, en el seno de una familia judía el 31 de diciembre de 1908. Estudió arquitectura en Praga tras ser rechazado en la entonces Polonia donde vivía y se graduó en 1932. Se casó con Cyla Muller en 1936 y al poco tiempo, con la ocupación alemana en plena guerra mundial, Simon y su familia fueron arrestados por los nazis. Cyla logró salvarse al ocultar su origen judío con documentos falsos.

Entre 1941 y 1945 el ejército alemán lo mantuvo prisionero en cinco campos de concentración diferentes. Wiesenthal sobrevivió al encierro y fue liberado cuando se encontraba en el campo de Mauthausen en Austria. Al salir, llevó consigo los nombres de los soldados alemanes que había conocido y se dedicó a buscarlos.

Cuando muchos sobrevivientes del Holocausto y el Mundo no querían más que olvidarse del horror, Simon Wiesenthal sólo pensaba en hacer justicia. Fue así que entregó la documentación que tenía al ejército estadounidense y trabajó en la búsqueda de pruebas para los juicios de Núremberg, procesos que juzgaron a muchos jerarcas de la Alemania de Hitler. También colaboró con los sobrevivientes y afectados por la segunda guerra mundial.

Dos años después de la liberación, en 1947, un grupo de voluntarios del cual Wiesenthal fue parte, fundó el Centro de Documentación Judía de Linz (Austria) con el fin de recabar información sobre el holocausto contra los criminales, muchos de los cuales se encontraban prófugos.

Uno de sus logros más importantes, reconocido a nivel mundial, fue la localización en 1954 y captura seis años después, del cerebro de la deportación de millones de personas hacia la muerte, Adolf Eichmann, que se encontraba prófugo en Buenos Aires y en una operación de la inteligencia israelí, fue trasladado al recientemente creado Estado judío, donde, tras un juicio que se transmitió por televisión a todo el mundo, fue sentenciado a muerte en 1961.

Pero eso no fue todo. Wiesenthal continuó su búsqueda de criminales de guerra y logró así, encontrar en 1963 a Karl Silberbauer, conocido por haber llevado a Ana Frank a un campo de concentración.

Por su labor mundialmente conocida recibió el mote de “cazanazis”: más de 1100 fueron los capturados y llevados ante la justicia. Entre ellos, el comandante de Treblinka, Franz Stangl, detenido en Brasil en 1967 y el comandante del ghetto de Przemysl, Josef Schwammberger, que también residía en Argentina. Aparte, encontró a Hermine Braunsteiner, “la yegua de Majdanek”, y estuvo muy cerca de atrapar a Josef Mengele -el médico alemán que experimentó con prisioneros las más tortuosas prácticas- aunque logró escapar.

Tan ardua tarea desembocó en la creación, en 1977, del Centro Simon Wiesenthal en Estados Unidos y más tarde de sus sedes en París, Jerusalem, Buenos Aires y Toronto. La organización continúa hoy la lucha contra el antisemitismo. Además, cuenta con más de 400 mil miembros y reconocimiento internacional por parte de la ONU, la UNESCO, la OEA, la OSCE, el Consejo de Europa y el Parlamento Latinoamericano.

El sobreviviente del holocausto convertido luego en famoso justiciero murió en 2005 en Viena a sus 96 años. “Si hay algunos pendientes, ya son demasiado viejos y débiles para afrontar ahora un juicio. Mi trabajo está hecho”, había anunciado, dos años antes de fallecer, cuando decidió retirarse tras 58 años de vida intentando hacer de este mundo un lugar algo más justo