El proceso de concursos y puntajes que se otorga a los aspirantes a magistrados nacionales es bastante más extenso de lo que se conoce. Cuáles son las etapas y cómo se aplica para iniciar el proceso de evaluación.

El proceso para la selección de jueces nacionales y federales se realiza a través del Consejo de la Magistratura de la Nación. Este organismo creó -mediante la ley 24.937- la Escuela Judicial que inició sus actividades efectivas el 4 de septiembre de 2002. Entre sus objetivos, más allá del perfeccionamiento continuo de los funcionarios de la Justicia, se dedica a la “formación de los aspirantes a la magistratura”. Su proceso concursal llega a su fin recién después de varias evaluaciones.

La concurrencia a la Escuela no es obligatoria para quienes desean postularse para llenar una vacante de juez, pero sus alumnos obtienen antecedentes que tienen una valoración especial en los concursos para designación de magistrados en el Poder Judicial de la Nación.

Los únicos requisitos, según expresa el sitio del Consejo, son ser empleado, funcionario o magistrado de ese Poder o del Ministerio Público (Procuración o Defensoría), igualmente que abogado de “profesión libre”.

Los únicos requisitos, según expresa el sitio del Consejo, son ser empleado, funcionario o magistrado de ese Poder o del Ministerio Público (Procuración o Defensoría), igualmente que abogado de “profesión libre”

El Consejo tiene delegaciones de la entidad en las ciudades de Comodoro Rivadavia (Chubut), Córdoba, General Roca (Río Negro), La Plata (Buenos Aires), Mendoza, Salta, San Martín (Buenos Aires), Santa Fe y Tucumán, así como hay proyectos en etapa de organización. La cursada, según modificaciones del año pasado, será entre las 14 y las 20 horas “sin límite de módulos y de acuerdo a sus posibilidades horarias materiales”.

Previo a mencionar los puntajes que van sumando los postulantes para acceder al cargo, es posible destacar que el objetivo del programa de estudios de la Escuela Judicial está basado en tres puntos fundacionales: la función judicial, la dirección, organización y gestión de la unidad judicial y la investigación y evaluación.

 El sistema de puntuación

Hay varias categorías que un aspirante a juez de la Nación debe cumplimentar, previo al acuerdo del Poder Ejecutivo y la Cámara de Senadores. Se tienen en cuenta y se conforma un puntaje por “antecedentes profesionales”, por “académicos”, al igual que “trayectoria”.

La primera categoría asigna 70 puntos al candidato como máximo. Se dividen en referencias por “trayectoria”, por la cual se otorgan hasta 30 puntos y por “especialidad” que brinda hasta 40. En la segunda categoría, se califican hasta 30 puntos por publicaciones (en editoriales jurídicas o medios), docencia en universidades y posgrados.

Dichos antecedentes serán valorados con ajuste a la tercera categoría: la “trayectoria”. Las pautas de la Escuela Judicial, informa que a los “fines de la valoración” se contemplan los antecedentes en el Poder Judicial o en el Ministerio Público por los cuales se concederán hasta 30 puntos, teniendo en cuenta los cargos desempeñados, los períodos de su actuación, las características de las funciones desarrolladas y, en su caso, los motivos del cese del cargo.

En tanto, el postulante deberá acreditar una antigüedad mínima de dos años en cargos que requieran título de abogado para acceder a concursar a la magistratura. En caso de paridad de puntaje, se otorgará preferencia al cargo más alto. Por ejemplo: si se postulan unsecretario de Cámara, que es el funcionario de mayor relevancia después de un juez, tendrá mayor puntaje que un abogado por fuera del Poder Judicial. La prioridad favorece a los actuales integrantes de la Justicia. Es el mismo caso si se postulan a cargos en el Ministerio Público Fiscal o de la Defensa.

Por último, el reglamento hace una aclaración con respecto a los postulantes que acrediten haber aprobado cursos, seminarios o talleres organizados por la Escuela Judicial a quienes se les asignará un puntaje de catorce milésimos (0,014) por hora de desarrollo.

Mientras que la última etapa del proceso conlleva la aprobación de una terna de candidatos a jueces, que es enviada al Poder Ejecutivo para que seleccione uno. El camino continúa en la Cámara de Senadores, cuando se envía el pliego del postulante para su aprobación. Es el fin cuando el Ejecutivo efectiviza la designación por decreto.